sábado, 24 de febrero de 2018

Jonas el obcecado


Obsesionado por mirar, el ojo le ha crecido tanto que ha jurado venganza. Comenzó por meter en un gran saco de ixtle todas la imagines conocidas. Le gustaba que lo llamasen Jonas. Era tan oficioso que poco a poco el mundo se fue quedando vacío. Su jubilo contrastaba con esa mueca de desencanto. Todo mundo sabía que nunca pudo guardar la imagen de su enamorada. Comenzó el vecindario, primero a murmurar y después a vociferar el nombre de su amada para evitar el exterminio de la representación. Desesperado, Jonas, se ha puesto tapones en los oídos sin resultados. La imagen de Matilde hace presencia a cada momento. Se suplica que hagamos una cadena para evitar que Jonas siga pepenando imágenes.